FORMACIÓN

La formación en salud laboral busca que cada cual ejerza las funciones que la ley le asigna dentro del sistema de prevención de riesgos en la empresa.

La eficacia de las intervenciones preventivas en los centros de trabajo está directamente relacionada tanto con la capacidad del personal para integrar la prevención en la gestión general de la empresa, así como con la capacidad de implicar a todos los trabajadores en las actividades preventivas concretas.

Por ello, la obligación legal de formar e informar a los trabajadores en prevención de riesgos laborales alcanza a todos los niveles de la empresa e incluye también a los directivos y mandos, aunque no tengan asignadas funciones específicas de prevención.

La formación en salud laboral debe orientarse a conseguir la mayor participación activa en las actividades preventivas, y según las responsabilidades de cada cual, debe capacitar para la percepción de riesgos, con capacidad crítica y fomentando la asunción de las responsabilidades propias.

Los contenidos formativos han de estar formulados de acuerdo a las funciones que se encomiendan a cada cual:

  • La formación dirigida a los empresarios debería insistir especialmente en la gestión preventiva;
  • La impartida para los delegados de prevención debe integrar contenidos técnicos y de representación, desarrollando dinámicas de participación del conjunto de la plantilla de la empresa y de sus representantes sindicales;
  • La diseñada para los trabajadores debería contemplar de forma particular la identificación de riesgos.